Entorno de San Emeterio

Al norte del pintoresco pueblo de Pimiango, en el Ayuntamiento de Ribadedeva, entre el mar cantábrico y la sierra plana de Toreo, existe un hermoso valle alejado del mundo urbano, “valle encantado de otros tiempos” según Celso Amieva en clara referencia a su rico pasado, que se extiende hasta la barra de la ría de Tinamayor y que es conocido por el nombre de San Emeterio. 

En este valle, germen de muchas leyendas y centro de una importante romería marzal, paraje de soberbia belleza donde el murmullo del mar repite ecos, resiste el paso del tiempo una vieja ermita del siglo XVI dedicada a San Emeterio. La misma se sitúa en un lugar apropiado para el recogimiento cristiano, al lado de la ruta costera cicloturística.

La citada ermita no es la única muestra arqueológica de la zona pues son innumerables los vestigios prehistóricos y medievales del lugar. Además de la ermita de San Emeterio, según la Carta Arqueológica de Asturias y el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Asturias, se pueden contabilizar en todo el valle 11 concheros asturienses, un yacimiento al aire libre de la misma época, la cueva del Pindal con arte rupestre y un viejo monasterio dedicado a Santa María de Tina lo que otorga al lugar un alto valor histórico. Por otra parte, los numerosos bosques de encinas y acebuches protegidos por la legislación autonómica convierten a San Emeterio también en un baluarte medioambiental y le dan al lugar un toque especial por lo especifico y bellos que son este tipo de bosques. En contraste con toda esa riqueza arqueológica y paisajística en todo el valle no existe una sola casa habitada.

En cuanto a la ermita de San Emeterio presenta una nave única, cabecera recta, contrafuertes, cuerpo de menor altura añadido al imafronte, espadaña de un arco y cruz, pórtico lateral, pórtico lateral empedrado y puerta arco de medio punto. El sencillo exterior anuncia un sencillo interior que sin embargo es recomendable visitar. Sobre el altar una imagen de San Emeterio sigue milagreando. Al otro lado del prado, una mínima capillita con pórtico sostenido por dos columnas de piedra hace de altar durante la fiesta- romería dedicada al santo el primer domingo de marzo. Dicha ermita de San Emeterio fue escenario cinematográfico pues se rodó en su pórtico la película de Garci titulada “El Abuelo”. Muy cerca de allí existe una fuente antaño famosa por sus aguas curativas.

A unos 100 metros de la ermita, un edificio destinado a vivienda en el pasado y a restaurante en una época más reciente hace las veces en la actualidad de centro de interpretación del entorno de San Emeterio y de la Cueva del Pindal y nos sirve para comprender el paraje tan excepcional en el que nos encontramos, su valor paisajístico, medioambiental y cultural. Dicho centro hace las veces de lugar de recepción de visitantes de la cueva del Pindal y es atendido por los guías de la misma.

El famoso Pericote de Llanes, baile de antiquísimo origen, en la letra de su canción nos da una prueba de la importancia que tuvo este sitio en el pasado lejano como lugar de peregrinación para toda la comarca pues dice la canción “Valamé, valamé/ Pericote rompió un pie/ y después que lu rompió/ llevolú a Santumede”. Santumede es San Emeterio, patrón de zapateros, sanador de huesos rotos, particularmente de las piernas y pies.

Finalmente hay que destacar en San Emeterio la existencia de un viejo faro, todavía en activo, que por la noche con su luz, al mismo tiempo que busca lejanas sombras de veleros, ilumina este salvaje rincón del tiempo, este valle eterno, este valle de milenios.

Val de Tina

Hondo remanso de los tiempos,

silencioso Valle de Tina

largo y angosto. Paralelo

a la sombría mar profunda

y a la ladera de Toreo.

Valle de Tina, val de encinas,

Valle de Tina, recoleto.

Val de Tronia acantilado,

¡Oh Valle de San Emeterio!

Val de Bendía formidable.

Corazón del gran tiempo viejo.

Diástole con el oleaje

y sístole con el silencio.

Cuna tal vez del pericote.

Valle del Faro. Val de estruendos.

Val de galernas. Val asceta.

Val encantado de otros tiempos.

Val del Pindal. Valle rupestre.

Val de elefantes que un día fueron.

¡Bisontes desaparecidos!

Milenaria gruta- museo.

Románicos y bizantinos,

val venerable de los templos.

Gran Tabernáculo de Xode.

Cristiano sol del medievo.

Deshabitado estás de vivos

cuanto habitado estas de muertos.

Val de Bedon tu hermano es,

como la Sierra de Toreo

y la de Puertas son hermanas

en Tun o Tor, ídolo nuestro.

Celso Amieva 

 

 

 

 

 

 

 

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