Monasterio de Santa María de Tina

Este lugar de ensueño que presenta en la actualidad un estado bastante aceptable como ruinas consolidadas se compone de una iglesia, una dependencia adosada al costado norte y varias casas cercanas, unas situadas en frente y otras en un altozano a unos doscientos metros de distancia.

En cuanto a la iglesia, es de una nave con tres ábsides semicirculares y está orientada este-oeste. La fachada es de mampostería con sillar desigual en las esquinas. La puerta tiene un arco apuntado y sobre la misma aparecen tres ménsulas, que servirían para apoyar el tejadillo de un pórtico, hoy desaparecido. Remata un campanario de una sola pared con hueco para la campana. Los muros no tienen contrafuertes, debido a que la cubierta era de madera y teja. La nave, que ha perdido la cubierta, es ancha y corta, dividida en dos tramos por un arco en el centro y su pavimento es de tierra. La nave desemboca en tres ábsides, que se realizan en mampostería y conservan buena parte de los canecillos que son lisos y planos y no tienen decoración. Se iluminan por pequeñas saeteras y están comunicados por arcos de medio punto. Tienen cubierta abovedada y pavimento de piedra. El central es mucho más ancho y alto y los dos laterales tienen altar de fábrica. Asimismo el central tenía un altar que hoy no existe. 

Respecto del proceso constructivo de la ermita se pueden diferenciar tres momentos distintos. En un primer momento, Tina surgiría como una “Cella Orationis”, es decir, un edificio devocional cristiano de los primeros años de la reconquista. De la citada iglesia primitiva solo se conserva un muro. Tal edificio que sería de proporciones modestas aparece documentado en un diploma del 932. Posteriormente, se acometería en los siglos XIII/ XIV la construcción de la iglesia tal y como la conocemos hoy (iglesia románico- gótica). Finalmente, sobre el siglo XVII se introdujo una pequeña reforma de tipo barroco que se puede individualizar con facilidad: se construyó el arco central, se realzaron los muros para adaptarlos a la altura del arco y se construyó también la espadaña tradicional. En una fecha reciente sin determinar se construyó el pórtico.

En cuanto a las casas y al edificio adyacente son tardíos.

En el interior existe un sarcófago sin tapa con la forma de la cabeza para colocar el cadáver y su tapa colocada encima medio rota. Al exterior y adosado al frente de la ermita existe un pequeño horno hecho con piezas cerámicas rojizas. Por otra parte, lejos de allí, en el museo arqueológico de Oviedo, hay una lauda sepulcral proveniente de Tina con dientes de sierra tallados a lo largo de sus lados mayores y un central y longitudinal tallo vegetal serpenteante, del que surgen brotes a izquierda y derecha.

Unas excavaciones realizadas en 1985 y 1986 también descubrieron la existencia en el interior de la iglesia de 20 enterramientos en forma de bañera, alguna muestra de cerámica, diecisiete monedas (algunas medievales) y algunos elementos metálicos que son prácticamente irrelevantes.

Todo apunta a la previa existencia de un santuario pagano.

En relación al camino de Santiago, María José Grandoso Noriega, se refiere a Santa María de Tina como una hospedería de peregrinos y ubica en las cercanías de la ermita uno de los tres caminos de entrada a Asturias que se unían, posteriormente, en el Peral y que forman parte del camino de la Costa.

La imagen de Tina, actualmente situada en la iglesia de Pimiango, es de fines del siglo XII y pertenece a un tipo de imágenes conocidas como Sedes Sapientiae. María se muestra como trono de Jesús, el cual no aparece figurado como Niño, sino como Sabio Supremo. La posición frontal y hierática, la rigidez de una exacta simetría bilateral, la mirada ausente y la frialdad son las notas características de estas representaciones. La majestad de las figuras se acentúa con la corona. El niño Jesús tiene entre sus manos la esfera del orbe realzando así la sabiduría y poder divinos. 

 

 

 

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